Y si me preguntan en que se inspiran mis letras mi respuesta seria sin duda alguna “en ella”.
Y si me pidieras explicarlo diría que es imposible de hacer, porque yo ni siquiera le he encontrado respuesta.
Diría quizás, que me inspira su esencia, sus formas y su inteligencia.
Que me inspira cada parte de ella, cada risa, cada mirada, cada lagrima y cada palabra que sale de su hermosa boca.
Que me inspira cada gesto, cada mueca de disgusto, cada expresión de alegría, cada muestra de afecto y también las de odio.
Si, si tuviera que resolver la eterna pregunta sobre en que me inspiro para escribir lo que escribo, mi respuesta siempre seria en ella… ella, ella, ella;
mi eterna musa, la chica de la mente caótica y de los ojos tormentosos, la de el rostro risueño y las palabras alegres.
Ella, la de los mil colores, la de la esencia divina, la eterna obra de arte.
Ella, la que, sin certeza a la explicación me inspira miles de letras.









